El comercio colonial F:11
¿Cuáles fueron las bases de la economía colonial?
Las bases de la economía colonial en América Latina (principalmente bajo el dominio español y portugués entre los siglos XVI y XIX) se estructuraron para beneficiar a las metrópolis europeas. Estas bases económicas estuvieron fuertemente influenciadas por el modelo mercantilista, que priorizaba la acumulación de metales preciosos y el control del comercio
el monopolio comercial
La Corona española controlaba todo el comercio entre América y España.
Solo se podía comerciar con puertos autorizados (como Sevilla y Cádiz), lo que limitaba la actividad económica y beneficiaba a la metrópoli.
el comercio intercolonial
Aunque estaba prohibido oficialmente, las colonias desarrollaron comercio entre sí por necesidad.
Se intercambiaban productos que no podían obtener fácilmente de España, lo que mostraba las limitaciones del sistema de monopolio.
el fracaso de la política comercial española
El control excesivo y la rigidez del monopolio causaron escasez, altos precios y corrupción.
Esto impulsó el contrabando y debilitó la economía colonial, beneficiando más a comerciantes ilegales que al sistema oficial.
las actividades económicas F:12
la minería
Fue la actividad económica central, especialmente la extracción de plata (como en el Cerro Rico de Potosí).
Estaba controlada por la Corona española, que cobraba impuestos como el quinto real (20% de lo extraído).
Requirió gran cantidad de mano de obra indígena, principalmente a través del sistema de mita.
la agricultura: el sistema de haciendas
Las haciendas eran grandes propiedades rurales dedicadas al cultivo y la ganadería.
Abastecían tanto a las ciudades como a los centros mineros.
Se basaban en el trabajo forzado o mal remunerado de indígenas, mestizos y otros grupos.
Se consolidó una estructura latifundista, concentrando la tierra en pocas manos (principalmente criollos y españoles).
las manufacturas; gremios y obrajes
Existieron gremios artesanales en ciudades, que agrupaban a artesanos por oficio (zapateros, herreros, carpinteros, etc.).
Se crearon obrajes, centros de producción textil y artesanal (tipo talleres), que muchas veces funcionaban con trabajo forzado o semiesclavo.
Estas manufacturas no competían con la metrópoli, ya que la producción estaba limitada por las leyes comerciales españolas.
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